5 jul 2012

Capítulo 3. Asunto: lo siento.

Eres por la noche, cuando me tiro invidente a la cama, porque sé que está ahí, aunque la oscuridad me impida verla. Algún día me acabaré cayendo, algún día será muy noche o será muy poca cama. Lo peor de todo es que ya no sé si eres la cama que me amortigua o la noche que me ciega. Eres cuando me muerdo el labio para no llorar y, eres también, cuando acaba llorando, cuando ya no hay labio, cuando solo tiemblo y se me corta la voz: y-y-y-o-o-y-yo. Calma, calma. Eres cuando pienso que no quedan galletas y me encuentro una al fondo del paquete, o cuando pienso que aún quedan y me decepciono al encontrarme el paquete vacío. Eres tantas cosas, bueno, eras. Ahora eres otras cosas. No mejores, ni peores.. simplemente otras, distintas. Ahora eres, por ejemplo, cuando la dependienta abre el probador y yo estoy en bragas. Eso eres ahora, un probador, unas bragas y una dependienta despistada. Siempre he pensado que para que exista sombra, alguien tiene que exponerse al sol y quemarse. Así éramos, a veces me tocaba quemarme para darte sombra y, otras veces, eras tú el amable, el que se quemaba por mí y me ofrecía su sombra. Pero el amor se agota, amigo, igual que se agotan las pilas y las baterías. El amor se consume del mismo modo que se consume una cuenta bancaria después de diciembre, o una bandeja de degustación en un recinto público repleto de pensionistas. ¿Eso es el amor: una pila agotada, unos números rojos y unos pensionistas avariciosos? Recuerda que el tiempo desgasta las pilas, reduce las cuentas y degrada la juventud (esto último es demasiado obvio). ¿Es el tiempo o es el excesivo uso el que desgasta al amor? Quién sabe. O tal vez el uso y el tiempo estén directa (o inversamente) relacionados. Todas estas relaciones absurdas, ¿todo esto es amor? Amor era ver tu cara en mi almohada, amor era cuando me susurrabas: quédate un poco más, amor era cuando me despertaba tu voz y no la alarma. Eso era amor, amor era nuestra mutua pila, nuestra mutua cuenta bancaria. Amor era estar en números rojos, y amor era querernos por encima de todo. Y quizás amor sea poder volver a recargar las pilas tantas veces como deseemos. Y puede que nuestro amor se agote, es más, se ha agotado; como todo se agota. Pero quizás perdure lo verde, quizás se borre lo gris, quizás se suiciden los pero y, solo quizás, decidiésemos agotarnos a propósito y no volver a recargarnos. Hay que saber cuándo poner fin para que algo que ha podido llegar a ser bonito, termine y continúe siéndolo. Como diría Jean-Luc Godard: Lo importante no es de dónde sacas las cosas, si no a dónde las llevas. Y, ¿a dónde me llevaste tú? Me llevaste a París, ¿recuerdas? Allí fue cuando realmente supe que no eras para mí, ni yo para ti. Estábamos en París, la ciudad del amor y de las luces, se suponía que debía abrazarte cuando sonase de fondo nuestra canción favorita (no compartíamos canción favorita, ¿qué clase de pareja éramos?) o que debías declararme tus sentimientos a la tenue luz de la ciudad, pero lo único que quería era perderte de vista, a ti y a los chinos, y a sus cámaras, y a sus caras de dibujo animado cuando algo les resulta emocionante. Hasta aquí este popurrí sensacional, tampoco quiero parecer desesperada. ¿Que por qué te envío esto? Para decirte todo lo que no pude cuando te fuiste. Cuando te fuiste, cobarde y en silencio. Dejándome una nota en la nevera: No eres tú, soy yo. Y a mí me entró la risa, te lo juro. Siempre fuiste muy de películas, es lo tuyo. Por cierto, ¿clases de botánica? Ha, ha, ha. La escasa oferta laboral te ha llevado hasta el mundo de las plantas. ¿Plantas?, ¿tú? Si una vez te pinchaste con un cactus y les cogiste fobia. Ah, sí, ahora a mí también me interesa la botánica. Me tendrás en tus clases, nos vemos.
Cuídate, cuida a nuestro hamster. Seguro que no le das ni de comer, desgraciado.
No te mando besos, ahora somos amiguísimos. Y los amiguísimos, se abrazan.
Enviar.
¿Y ahora qué? Esperar a que conteste. Lo hará, lo sé. Todavía hay algo mío en sus entrañas que palpita. Dios mío, las cuatro de la tarde. Se supone que tenía que estar ultimando todo para mañana. Nervios, nervios, nervios. Ni que fuese la primera vez que presento una colección, en fin. Llueve, llueve fuerte. Y siento un vacío inmenso, un vacío que no es ni negro, que ni si quiera sé lo que es. Un vacío por el que se está colando toda la lluvia de afuera. Se podría decir que estoy lloviendo. Eh, eh, eh, espera, espera, espera. Un mensaje nuevo recibido. Es él, es él, es él, es él. Asunto: lo siento.

3 jun 2012

Te llevaré hasta en los bolsillos.

Capítulo 2. La misma, la chica dulce, sin azúcar.
Los pajaritos me despiertan, con el pío pío. Y no hay despertador, no lo hay. ¡¡Dios mío, el despertador!! Las 10:45, qué desastre. Llego tarde, otra vez. Llamo a Tom, mi jefe, con su cara de jefe y sus gestos de jefe: Sí, Tom. Es que verás, me he levantado tarde. No llegaré a tiempo. Lo siento, de verdad. Y él me dice que sí, que no me preocupe, que la reunión de hoy no tenía importancia, que suerte para mañana, que todo bien, que me concede el día libre. Y una sonrisa me invade mientras cuelgo la llamada con un extenso gracias. ¿A qué dedicar el día de hoy? Jueves, son raros los jueves. ¿Jueveseas? No, si eso jueveseo más tarde. Ah, vale, cuando quieras estaremos en el jardín jueveseando. Sí, son raros los jueves. Nadie juevesea un miércoles, no. Suena el teléfono, es Kathy. Me dice que si quiero tomar café. Le digo que sí, que vale, que tengo el día libre, que en media hora. Llego a la cafetería, como de costumbre, Kathy llega tarde y yo muy temprano. Mientras tanto me pongo a leer una revista; veo en la portada un adelanto de la colección de Flavia Brahms, mi enemiga en las pasarelas. Que si tejidos novedosos, vestidos extravagantes, prendas vaporosas. ¿Qué se cree? En fin. Lo más curioso es que hubo un tiempo en el que fuimos amigas, muy buenas amigas. Pero ella quiso volar tan alto que acabó cayéndose, de repente, al escalón más bajo. Y mírala ahora: vengativa, con ansias de victoria, sed de duelo. Nos veremos el viernes, vierneseando. -Ha, ha, ha. -me río sola. Kathy entra a la cafetería, se sienta en el asiento contiguo al mío y observa que estoy leyendo el artículo de Flavia Brahms, me mira cómplice y sonríe. Mediante un código sordo-mudo pudimos entendernos. Ella pide un cortado y yo un descafeinado, con mucho azúcar. -Bueno, ¿qué tal llevas lo de mañana? -me pregunta. -Bien, muy bien. Creo que tengo posibilidades. Por lo que veo la colección de Flavia no es para tanto. -respondo. -No lo es, querida. -finaliza. El resto de nuestra conversación no tiene relevancia alguna, más sobre el desfile, sorbitos al café de vez en cuando, más desfile, que si mañana será un gran día, que si se ha apuntado a clases de botánica. -¡¿Cómo?! -pregunto sorprendida. -Sí, Carla. Clases de botánica, me apasiona. -responde.. Compruebo mediante algunas preguntas que se tratan de las mismas clases a las que me apunté ayer, sin sentido alguno, por cierto. -El profesor se llama Quique, es simpatiquísimo. Está un poco loco, dicen. -me informa Kathy. -¿Cómo dices que se llama? ¿Cómo dices que está? -interrogo. -Quique, loco. -responde Kathy confundida. -Dios mío, dios mío. Kathy, dios mío. Me he apuntado a esas clases, en fin. Ya te contaré -finalizo. Nos despedimos, Kathy me dice que mañana estaré allí apoyándome, en todo momento. Le digo que gracias, que hasta mañana. Me abraza, me transmiten mucha paz sus abrazos. Siempre lo han hecho. Llego a casa, un poco cansada. Decido bañarme, sí. Darme un de esos baños tan necesarios, relajantes, memorables. De esos en los que te da incluso pena quitar el tapón, de esos en los que me aíslo, del frío. Cuando abrí el armario para coger una toalla, un sobre cayó al suelo. ¿Qué hacía allí un sobre? En fin. Pude reconocerlo enseguida, el sobre de la carta, mi carta. ¡Cuánto tiempo! Bueno, no tanto. Todo ha sucedido muy rápido últimamente. Dios mío, dios mío. Por pura nostalgia abro el sobre y me pongo a leer la carta:

Y sólo quedan dos cerezas en el frutero, y me tendré que comer yo las dos, porque no estás para compartir todas aquellas cosas que antes eran de dos. Que desde mi ventana ya no se ve la luna, ya no. Y hoy sólo quedan en mi nevera yogures naturales y tú te has llevado el azúcar. Sabías perfectamente que no me gustan sin azúcar. Siempre me decías: He comprado yogures naturales, pero tranquila, también he comprado azúcar. ¡Qué demonios, tú eras el azúcar! Bueno, lo sigues siendo, pero ya no estás. Ahora tendré que ser yo, la misma, la chica dulce, sin azúcar. Ah, y sin ti.
Atentamente: rosa verde.

Al terminar de leer estas cutres palabras me invadió un escalofrío; de los de cosas bonitas, sinceras, profundas. En el reverso del sobre estaba escrito el nombre del receptor, del que se llevó el azúcar. Un tal.. ¡¡La bañera!! He dejado el grifo abierto. Me voy corriendo, dejo que la carta caiga de mis manos al suelo y con ella que mueran sus palabras. Me adentro en la bañera, el agua está extremadamente caliente. Sumerjo la cabeza y con ella mis días libres. Que mañana es viernes, la carta me ha herido y ahora pienso en el receptor, en el que ya no come cerezas. Un tal.. Quique. Estaba loco, creo.

27 may 2012

No pediré la cuenta de cuánto ha costa dejarnos de querer.

Y, descuida, que no contaré que nuestra guerra fue una causa perdida.

26 may 2012

Últimas golondrinas.

No existe esponja para lavar el cielo, pero aunque pudieras enjabonarlo, echarle baldes y baldes de mar y colgarlo al sol para que se seque; siempre faltaría el pájaro en silencio. No existen métodos para tocar el cielo, pero aunque te estiraras como una palma, lograras rozarlo en tus delirios y supieras al fin como es al tacto; siempre te faltaría la nube de algodón. No existe un puente para cruzar el cielo, pero aunque consiguieras llegar a la otra orilla a fuerza de memoria y pronósticos y comprobaras que no es tan difícil; siempre te faltaría el pino del crepúsculo. Eso es por que se trata de un cielo que no es tuyo, aunque sea impetuoso y desgarrado. En cambio cuando llegues al que te pertenece no lo querrás lavar, ni tocar, ni cruzar, pero estarán el pájaro y la nube y el pino.
Texto escrito por Mario Benedetti.

19 may 2012

Te llevaré hasta en los bolsillos.

Capítulo 1. El niño loco y la rosa verde.
Era miércoles, creo. Oscurecía, de ese oscurecer que es claro. Crepúsculo, podríamos decir. Con sus naranjitas, sus rositas, sus -itas. Cogí mi suéter gris y bajé las escaleras para dirigirme al jardín. Lo observo y lo veo tan vacío... tiene rosas y más flores (con más flores me refiero al conjunto de flores raras a las que no sé darle nombre) y un banquito cálido frente a un estanque disfrazado de pececillos: ¡bium! Ahí va un pez que salta, lleno de vida. ¡Bium! Y otro, y otro, y otro. Aún con toda la parafernalia de mi jardín parece ausentarse algo. Sí, ya sé. Bueno, lo supe desde el principio. Es que, veréis, solía venir a mi jardín una persona a la que yo llamaba el niño loco. ¿Por qué? Pues, él solía llegar, preparar café, tumbarse en el césped y cantarle al cielo. Sí, como un niño loco. En verdad los locos siempre son felices. Así era él, un niño loco feliz. Él a mí me llamaba rosa verde. Sí, rosa verde. Eres mi rosa verde: rosa por ser flor y verde por ser distinta al resto, me solía decir. Sin duda, el piropo más profundo que alguien me haya dicho jamás. Así eran las tardes después de mis bocetos en el estudio y mis cafés en la ciudad: llegar a mi jardín convertida en rosa verde, al lado de el niño loco tumbado en mi césped. A veces el loco me decía: que sí, que te quiero. Pero, claro, a un loco nunca se le toma en serio. No era loco, él era feliz. Éramos felices. Él todavía lo sigue siendo, creo. En fin, todo ésto ocurrió hace ya un tiempo. Sí, hace ya un buen tiempo. De repente oigo un bocinazo: ¡pí pí! Y otra vez: ¡pí pí! Entonces la atmósfera del jardín se rompe en pedazos. El taxi me espera, no recordaba mi cita con Kathy para ultimar detalles en cuanto a mi última colección para el desfile del viernes. Soy diseñadora, sí (¿a quién demonios se lo digo?) De camino a mi cita con Kathy la lluvia es, sin lugar a dudas, la protagonista durante los quince minutos de trayecto. Danzando con sus gotitas: y una, y otra. ¡Qué bien se lo pasan! Ya he llegado al piso de Kathy. Abro la puerta del taxi, llueve.. me apresuro hacia el portal y timbro en el segundo izquierda, mientras el frío se instala poco a poco en mis huesos. Kathy tarda un poco en abrir. Hacía tiempo que no nos veíamos, sí. Seguía igual de estupenda que siempre: rubia, ojos azules y unas patas de gallo que le sentaban de maravilla. Después de un mini reencuentro formado por abrazos y demás muestras afectivas, nos sentamos en el amplio sofá de su salón. Kathy sacó los bocetos que le envié. -Son estupendos, Carla. -me dice. -Ha, ha, ha -sonrío alagada. Nos pusimos a debatir sobre los cambios de color, el corte más adecuado, los escotes más preferibles, las telas más acertadas. Que si un verde esmeralda, un tono más melocotón, un blanco más roto o un botón gigante para variar. Una vez ultimados los detalles de mis bocetos, Kathy prepara té. Sabe que no me gusta, sabe que odio el té. Lo sabe. Le digo que más azúcar. Que más azucar, más, más. Ya. En fin, bebo rápidamente el té, por cortesía, y me voy. El besito, el abrazo y el hasta luego. Nos despedimos hasta el viernes. Mientras esperaba en la parada de autobuses más cercana para irme a casa, pude ver una especie de anuncio escrito en un folio pegado a una farola: Clases de iniciación a la botánica. Y al lado un número de contacto y una dirección. No sé por qué, pero sin darme cuenta estaba marcando aquel número y apuntando aquella dirección:
-Hola, ¿clases de botánica?
+Sí, sí. Así es. ¿Desea apuntarse?
-Em.. ¿sí? Sí, apúnteme.
+¿Nombre, apellidos, edad?
-Carla Krause, veinticuatro años.
+Está bien, muchas gracias. Las clases comienzan el viernes.
-¿El viernes?
+Sí.
-¿A qué hora?
+...
[pí, pí, pí, pí..]

¿Por qué he llamado? Supongo que nunca lograré encontrarle sentido. Clases de botánica, dios mío. Ya llega el autobús, me siento en la última fila y me pongo a pensar en el niño loco que ya no (me) canta y en la rosa verde que ya no soy.

1 may 2012

Que tú eres oxígeno y yo dióxido. Que cuando respiras, te enveneno. Y ya no, ya no respiras.

Ver.. que ya no piensas en mí, que ya no crees en la gente, que tomas pastillas rosas, que te has vuelto nihilista y sueñas con no soñar. Entraría en tu luz con una canción sencilla; tres notas y una bandera tan blanca como el corazón que late en tu cuerpo de niña. Estaría tan lejos de ti que ya no recuerdo el momento en que te dije por última vez que el cielo se estaba abriendo.. y se abre bajo tus pies. Quiero que vengas conmigo a cualquier otra parte. Ver.. que no sabes decir que no, que vivo en pisos oscuros y tengo dos mil razones para olvidarme de todo.. y no pensar más que en tu voz. Y quiero que vengas conmigo a cualquier otra parte.

29 abr 2012

Felicidades! :)

Hoy cumple años una persona super especial para mí! Un día la conocí hace ya casi 5 años, ese día nos reímos tanto que me tuve que ir al baño....ajajajajja! Desde entonces supe que seríamos amigos y que tendríamos muchísimos más días como ese. Ya hace 16 años que naciste y 5 que nos conocemos, nunca nadie me ha apoyado tanto como tú en los malos y buenos momentos, puedo afirmar hoy que eres mi mejor amigo y que puedo confiar contigo para todo,ni la distancia ni el tiempo cambiará nada y eso lo puedo afirmar.
Te quiero muchísimo! <3

27 abr 2012

¿No lo ves? Somos dos islas en un mar que es gris ciudad. ¿Y quién, quién de los dos se atreverá a nadar?

Así es, el gris asesinó al azul de tus ojos, al verde de mi esperanza, al transparente cristal. Sí, asesinó incluso al transparente cristal. Incluso a la probabilidad de un final feliz. Incluso al pincel con el que pintabas mis sonrisas, incluso. ¿Qué nos ha pasado? Quizás la pregunta correcta sea "¿qué ha pasado?" Porque, de esta herida no hemos sido nosotros los culpables. O sí, o no, o.. Nademos en un mar salpicado por mentiras y promesas rotas. No hay nada que perder, todo está por ganar. Y hoy.. hoy me siento ganador. Seamos el aire que da vida a un flotador recién estrenado. Seamos el niño que, inocente, sonríe en un entierro. Seamos el último segundo de un momento extremadamente intrigante. Seamos la lluvia al café, el café al frío. Seamos, ambos. Porque yo no soy si tú no eres. No conozco un yo, ni un tú.. me enseñaste que la primera persona del plural es la importante. Eso me hará daño, me hará daño cuando el plural pase a ser singular, cuando me pierda en un ahora sin edad, cuando solo esté yo, y tú.. tú no estarás. ¡Qué más dará! Si nunca hubo un plural, ni un nosotros. Si nunca hubo un azul en tus ojos, ni un verde en mi esperanza, ni un trasparente cristal (el cristal que nos separa es extremadamente opaco). ¡Qué más dará! Si no sé nadar, si tus pulmones no inflan mi flotador, si no sé ni soplar.. ni sentir sé si te siento. Si me regalas solamente óleos grises. Siempre grises, siempre.

22 abr 2012

Si supieras que nunca he estado en Londres, volverías de Tokio.

-No le dejes, que te quiere mucho- me dijo mi madre.
Como si el amor bastara. Como si el amor saciara el hambre y la sed, disipara las dudas, desinfectara las heridas, tapara las goteras o desatascara las tuberías. Como si el amor, aún yendo en una sola dirección, te secara las lágrimas, te humedeciera las bragas, te entibiara el vientre y te dilatara las pupilas. Como si pudiera darte alas, tentáculos, branquias, súper-poderes… Como si fuera la llave mágica que abriera todas las puertas, o la puerta mágica que se abre con cualquier llave. Aún habiéndolo meditado con cierta madurez, no pude evitar contestarle como una adolescente.
-Es un rollo de tío, mamá. Por mí, puede meterse todo su cariño en el culo.

21 abr 2012

La luz de las sombras.

La luna en un azul,
el sol en un negro.
El fuego apagando el agua,
el agua brotando del fuego.
La consecuencia al acto,
el acto sin consecuencia.
Un quizás cumplido,
un infinito palpable.
Una respiración fuerte,
La última respiración.
El brillo de las miradas,
las miradas sin brillo.
Las palabras extraviadas,
los recuerdos que ya no son.
Quizás enigma con sabor a mar,
quizás secreto gritado.
Tal que un simple compuesto,
un laberinto con señalización.
Si te fuiste, no vuelvas.
Si vuelves, vete.
Huracán orgulloso,
inolvidable centésima de furia.
Como el labio que nunca olvidas,
como el vals que aún me debes.
Ay, destino frágil.
Fui yo el plástico burbujeante,
ese que protegió tu cristal,
ese que ahora explotas,
ese que ahora recuerdas.
Ese que ahora..
ahora ya no está.

Tal vez no sea boxeador, pero prometo luchar por ti.

Firmaré con pseudónimo esta declaración bélica en la que no lucharé para matar, si no para que no me maten. Parece ser que ya no se mata con armas, los venenos ya no son sutiles asesinos. Ahora se mata con un "pero", con un "jamás" definitivo, con un "siempre" incumplido. La sutileza ha pasado a manos del olvido, y la delicadeza.. la delicadeza ya no tiene lugar cuando de un homicidio sentimental se trata. Me han matado tantas veces con un "no", que ya no tiene sentido volver a resucitar para que vuelvan a asesinarme el alma. Sé que se daña inconscientemente igual que sé que no todos han sido asesinos crueles. Quizás confíe en ti y en tu sonrisa una vez más.. y me volverás a matar. Pero lucharé igualmente por ti, porque sí, porque me merezco una muerte digna. Y sé que tú, podrás matarme como nadie.

15 abr 2012

El amor es una puta de lujo.

Puedes dejarme salir de tu vida. Quizás sólo quiera coger impulso para entrar con más fuerza, o tal vez no vuelva a entrar nunca. "Ven, prometo llevarte siempre conmigo. Siempre, aunque no quiera. Siempre, aunque no vengas". Hoy la palabra siempre carece de sentido. La has roto; y ahora sólo somos el daño que nos hacemos. Con el corazón bajo cero, necesitando sonrisas nos dijimos : Siempre será mejor perder que no jugar. Sé que la realidad es lo único que nos separa. Y también sé que no hemos perdido. Escapar, eso sí que es perder.

12 abr 2012

Dividir es multiplicar en cruz.

He aprendido que menos es más, que uno más uno no siempre son dos, que a veces hay que darlo todo a cambio de nada, que en ocasiones tenemos que elegir entre nuestro orgullo y nuestros recuerdos, que no hay sol sin lluvia. Quiero que cuando no me acuerde de sonreir, me grites bien fuerte que yo solía sonreir por cualquier tontería. Destrúyeme cuando me lo merezca y vuelve a construirme cuando haya aprendido la lección. Rómpeme a propósito y te daré un pedacito de mí. Cállame. Jamás me dejes ganar. Mátame en tus sueños, quiéreme en tus pesadillas. Porque, de todas formas, seguiremos respirando el mismo aire y recorriendo el mismo universo. Tarde o temprano me dividirás entre tus lágrimas. Pero ahí estaré yo; sacándome un infinito del bolsillo y multiplicándome una y otra vez. Con sonrisas rotas, pero sonrisas al fin y al cabo.

9 abr 2012

Querida vocecilla.

Querida voz interior :
Sé que intentas dirigirme diariamente, que me manipulas y que me criticas. Intentas matarme lentamente y que me abandone a mi misma, siempre estás ahí diciéndome que todo lo hago mal y que no sirvo para nada y por desgracia hasta ahora te creí.
Pero a partir de hoy no vas a poder conmigo, no transcribirás más errores, ni dictarás mis actos, ni susurras lluvias grises de madrugada. Porque cogeré las riendas de mi vida y borraré con goma o con lo que haga falta los restos de tus tormentas. Escribiré mi propio camino y siempre tendré esa sonrisa en la cara con la que nací, yo siempre tan alegre, saltando, cantando y bailando ajena a lo que habla la gente. Tú me llenaste la mente de palabras necias y yo, hoy, porfin, he decidido borrarte de mi vida. Será un duro camino, largo y pesado pero hoy por fin he decidido actuar y escribir mi propia carta.
Ahora tiraré el lapiz y la goma, con la que tantas veces insegura borré palabras y cogeré el bolígrafo del color más bonito y precioso y no pensaré en nada.
Sé que será duro, que quizás te volveré a oir..........pero estoy segura que esta vez no te haré caso, me lo debo a mi misma y me queda mucho camino por delante.
Aquí y ahora, querida vocecilla, me despido de tí.

28 mar 2012

Se puede sentir desprecio, pero jamás despreciar del todo aquello que nos hizo sonreir algún día, alguna vez.

Soportando el peso de segundos sin respiración, momentos amargos y sueños rotos; Carla sale a la calle mientras la ciudad se deja invadir, a pocos, por la oscuridad. Sin un rumbo fijo se adentra en calles, callejones y callejuelas. Sin sentido, en círculos imperfectos. Con la mente [casi] en blanco. Recordando las lluvias, esas que eran bonitas a su lado. En realidad, todo era bonito a su lado. Los pasados siempre duelen, siempre. Y más aun en el alma frágil de Carla. Siempre fue partidaria de las terceras oportunidades, incluso de las cuartas y de las quintas si la ocasión merecía la pena. Quizás no supo identificar lo que merecía la pena, quizás lo que algún día evitaba dolores; hoy hace daño.

26 mar 2012

Siempre desconoció el sabor de las lágrimas. Luego le encogieron el alma, el sabor a sal se volvió usual.

Atardecía, mientras Laura se subía al coche para alejarse de todo aquello que hasta ahora la había herido. Casi llorando, emocionada por unos motivos que no quiso ni pensar, encendió la radio para que cualquier melodía aleatoria borrase todo lo que algún día pudo dañarla. Ella sabía perfectamente que cada lágrima que recorría su mejilla tenía nombre y apellidos. Un nombre y unos apellidos que quizás no quiso ni nombrar, ni pensar. Un nombre y unos apellidos que necesitaba más que nunca, pero que habían demostrado no estar a la altura de las circunstancias.
-Tonta, eso es lo que eres, una tonta. [Se repetía a si misma.]
 <Enciende su móvil, un nuevo mensaje de texto : "Laura, lo siento.">
-Y tal vez un lo siento ya no me sirva. [Cantaba con voz frágil al ritmo de la canción que sonaba.]
De repente Laura frena bruscamente su automóvil, sale del mismo y comienza a correr hacia ningún sitio. [Un nuevo mensaje de texto : "Quizás no supe valorarte. Ahora sé que te necesito a mi lado."]
Al leer esto, una lágrima volvía a humedecer el rostro de Laura mientras susurraba con voz rota :
-El pasado doloroso me impide un "ahora" contigo. Me has hecho llorar, a mi nadie me hace llorar.
Laura continúa su carrera, destartalada, sin rumbo.. Se funde con el atardecer en un horizonte infinito, mientras el politono de un mensaje de texto nuevo vuelve a sonar. Una y otra vez, como el pez que se muerde la cola.

20 mar 2012

Volver al verde campo de tus confesiones, al oscuro baúl que alberga tus llantos.

Adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos van marcando mi retorno. Son las mismas que alumbraron con sus pálidos reflejos hondas horas de dolor. Y aunque no quise el regreso, siempre se vuelve al primer amor, la vieja calle donde el eco dijo "tuya es su vida, tuyo es su querer" bajo el burlón mirar de las estrellas que con indiferencia hoy me ven volver.. Volver, con la frente marchita, las nieves del tiempo platearon mi sien.. Sentir que es un soplo la vida, que veinte años no es nada, que febril la mirada.. Errante en las sombras te busca y te nombra. Vivir, con el alma aferrada a un dulce recuerdo que lloro otra vez. Tengo miedo del encuentro con el pasado que vuelve a enfrentarse con mi vida. Tengo miedo de las noches que pobladas de recuerdos encadenan mi soñar.. Pero el viajero que huye tarde o temprano detiene su andar. Y aunque el olvido, que todo destruye, haya matado mi vieja ilusión.. Guardo escondida una esperanza humilde que es toda la fortuna de mi corazón. Volver, con la frente marchita, las nieves del tiempo platearon mi sien.. Sentir que es un soplo la vida, que veinte años no es nada, que febril la mirada.. Errante en las sombras te busca y te nombra. Vivir, con el alma aferrada a un dulce recuerdo que lloro otra vez.
[Carlos Gardel - Volver]

18 mar 2012

Mientras alguien siga intentando recordar mi voz, adivinar mis sentires.

Y yo me iré, y se quedarán los pájaros cantando, y se quedará mi huerto.. con su verde árbol y su pozo blanco. Todas las tardes el cielo será azul y plácido, y tocarán.. como esta tarde están tocando, las campanas del campanario. Se morirán aquellos que me amaron, y el pueblo se hará nuevo cada año, y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado mi espíritu errará, nostálgico.. y yo me iré, y estaré solo.. sin hogar, sin árbol verde, sin pozo blanco, sin cielo azul y plácido.. y se quedarán los pájaros cantando.
[Juan Ramón Jiménez]

8 mar 2012

Y llorarás cada uno de los colores de nuestro cielo, cada lágrima coloreada de recuerdos pasados.

Hoy nos queremos de mutuo acuerdo, al fin. Un día en el que puedo desear desearte y querer quererte, más que nunca. Promesas borradas, tachadas. Y hoy te percatas de que me necesitas en tus promesas, de que quieres reescribirlas.. conmigo. Decidimos dejar atrás lo que atrás tuvo que quedar(se), lo que el frío dejó muerto, lo que el invierno decidió no contarnos. Me susurras primaveras y rosas sin espinas, me dices que podremos superar los oscuros, crear claridad en la que refugiarnos. Los días soleados están por llegar ¿recuerdas? Miro atrás y es todo tan paradógico.. Hay torrenciales lluvias que me ahogan, soleados días que me olbigan a sonreir. Siempre fuimos de llevarlo todo al extremo. Mañana me despertaré y sentiré que eres sol cubierto de nubes, lluvia ácida que destruye mis sentires.. Destruirás las nubes que me enfrían, tornarás en frescas tus lluvias. Para entonces puede que yo ya no esté en la ventana de las segundas oportunidades, puede que me haya cansado de ver llover.

6 mar 2012

Hoy has decidido colorear la realidad con aquella gama de verdes que viste la esperanza.

Sentimientos transformados en agua, agua que hoy crea humedades en tu mente. Cogerías de nuevo el bote de pintura color sueños futuros, gama de azules que vestía el cielo aquel día, pero sabes que esta vez las humedades no son de esas que se van con una capa de sonrisas. Decides ponerle motivo a cada negro que aparece a oscurecerte, a cada verde esperanza que intenta darte luz. Ahógate en esas humedades internas tuyas, explóralas : ¿Qué ves? Aparentemente puede que solo sea agua turbia que alguien olvidó en algún rincón de tus adentros, en algún momento de tu existencia. No seques esas humedades, te recordarán que algo pasó en un determinado tramo de un tiempo ya perdido. Te recordarán esas lágrimas, eses truenos ya superados. No hay calma sin tempestad. No hay humedad que de agua pura no proceda.
Si saltamos al vacío corremos el riesgo de que este se transforme en aquello que nos vacía, con lo cual el vacío pasaría a ser individual a cada alma, específico para cada ser.. Saltaremos sin quererlo al pozo en el que se hospedan nuestros miedos. Podremos volver a la superficie de dos distintos modos : Con eses miedos superados, o con más miedo a ellos. Luego están los que no vuelven.. Cobardes, débiles.. Quizás demasiado fuertes. ¿Quién soy yo para juzgarles? Un cobarde más.