27 abr. 2012

¿No lo ves? Somos dos islas en un mar que es gris ciudad. ¿Y quién, quién de los dos se atreverá a nadar?

Así es, el gris asesinó al azul de tus ojos, al verde de mi esperanza, al transparente cristal. Sí, asesinó incluso al transparente cristal. Incluso a la probabilidad de un final feliz. Incluso al pincel con el que pintabas mis sonrisas, incluso. ¿Qué nos ha pasado? Quizás la pregunta correcta sea "¿qué ha pasado?" Porque, de esta herida no hemos sido nosotros los culpables. O sí, o no, o.. Nademos en un mar salpicado por mentiras y promesas rotas. No hay nada que perder, todo está por ganar. Y hoy.. hoy me siento ganador. Seamos el aire que da vida a un flotador recién estrenado. Seamos el niño que, inocente, sonríe en un entierro. Seamos el último segundo de un momento extremadamente intrigante. Seamos la lluvia al café, el café al frío. Seamos, ambos. Porque yo no soy si tú no eres. No conozco un yo, ni un tú.. me enseñaste que la primera persona del plural es la importante. Eso me hará daño, me hará daño cuando el plural pase a ser singular, cuando me pierda en un ahora sin edad, cuando solo esté yo, y tú.. tú no estarás. ¡Qué más dará! Si nunca hubo un plural, ni un nosotros. Si nunca hubo un azul en tus ojos, ni un verde en mi esperanza, ni un trasparente cristal (el cristal que nos separa es extremadamente opaco). ¡Qué más dará! Si no sé nadar, si tus pulmones no inflan mi flotador, si no sé ni soplar.. ni sentir sé si te siento. Si me regalas solamente óleos grises. Siempre grises, siempre.

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