22 abr. 2012

Si supieras que nunca he estado en Londres, volverías de Tokio.

-No le dejes, que te quiere mucho- me dijo mi madre.
Como si el amor bastara. Como si el amor saciara el hambre y la sed, disipara las dudas, desinfectara las heridas, tapara las goteras o desatascara las tuberías. Como si el amor, aún yendo en una sola dirección, te secara las lágrimas, te humedeciera las bragas, te entibiara el vientre y te dilatara las pupilas. Como si pudiera darte alas, tentáculos, branquias, súper-poderes… Como si fuera la llave mágica que abriera todas las puertas, o la puerta mágica que se abre con cualquier llave. Aún habiéndolo meditado con cierta madurez, no pude evitar contestarle como una adolescente.
-Es un rollo de tío, mamá. Por mí, puede meterse todo su cariño en el culo.

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