2 mar. 2012

El mundo está lleno de normales, solamente por el miedo a no serlo. El simple hecho de ser algo, alguien, alguna vez.

Y hoy os digo con orgullo que soy un ser anormal, un pájaro libre que encontró la llave de esa jaula en la que aun quedan millones de pájaros atrapados. Uno viene al mundo tan intacto y frágil. Rodeado de posibilidades perfectas o, al menos, posibilidades que nos conduzcan a una vida que se pueda resumir en una sonrisa o un sueño cumplido. Ahí estamos nosotros, sentados en la nada viendo como toda una vida se esfuma, viendo como un sueño se estanca. Nos olvidamos de respirar, cubiertos por una gruesa capa de falsos alardes y grisáceas alegrías que se reducen a una única meta : Querer ser. Ser lo que queremos, lo que quieren que seamos. A veces nos conformamos con ser, ocupar un espacio en algún rincón de algún universo cercano. El hecho de ser "normal" nos proporciona una cierta tranquilidad de saber que estamos siendo "correctos". De esta vida no te llevarás un status social, ni unos números en tu cuenta bancaria, ni una imagen impecable, ni una vida perfecta. La esencia de la vida es no temerle a la muerte, porque tienes esa seguridad de que las sensaciones que experimentaste y los recuerdos que creaste en vida serán eternos. Despejar la incógnita de lo infinito. Por el momento sigue respirando : Vive tu vida normal, rodeado de personas normales, actuando de forma normal, sintiendo cosas normales, pensando en cosas normales. Entonces de repente te irás.. Sumiéndote en la nada. Un vacío te absorberá, dejarás de ser. Ahí es cuando querrás ser lo que quieres.. Ahí es cuando ya no podrás querer ser, ni ser.

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